Rabia, una amenaza siempre presenteLa rabia es una enfermedad viral con distribución casi mundial. Se trata de una zoonosis (enfermedades que se transmiten del animal al hombre o viceversa) producida por un virus que ataca al sistema nervioso central de las personas o animales, al que llega a través de los nervios de la zona de mordedura o contacto. Una vez iniciados los síntomas, la rabia es una enfermedad mortal para la que no existe tratamiento, pero sí puede prevenirse por medio de la vacunación. Toda mascota puede ser transmisora de enfermedades a los hombres, por lo que es importante estar informados y tener en cuenta la implementación de medidas sanitarias como la vacunación y los controles periódicos de los animales domésticos por parte de los veterinarios. Las mascotas pueden contraer enfermedades como la rabia, y pueden transmitirla a los seres humanos.
Especialistas sostienen que la vacunación anual de perros y gatos es la única herramienta efectiva para la prevención de la rabia. Teniendo en cuenta que en el 2007 el SENASA ha aprobado un total de 1.300.000 dosis de vacuna antirrábica, y considerando que se estima existen alrededor de 8 millones de perros y 2,5 millones de gatos en el país que deben ser vacunados anualmente para ser protegidas, se refleja la baja cobertura vacunal que existe en la Argentina. Sin embargo, la industria veterinaria nacional posee la capacidad para producir las vacunas suficientes para inmunizar a la totalidad de las mascotas existentes en el país. La vacunación antirrábica es obligatoria en todo el país, y cada propietario de mascotas debe recurrir a su veterinario a fin de que anualmente se proteja a su animal de la enfermedad. Sin embargo, uno de los grandes problemas de la rabia es la cantidad de animales callejeros.
El virus de la rabia se encuentra en la saliva y es el factor de transmisión en un animal infectado que al morder contagia la enfermedad. El virus puede estar presente en la saliva muchos días antes de la aparición de los signos clínicos y puede ser secretado de manera constante o intermitente hasta justo antes de la muerte del animal infectado. Un agente portador común es el murciélago y consecuentemente donde la población de éstos aumenta, aumenta el riesgo de casos de rabia. Tanto en la Capital Federal como en las principales ciudades del interior se considera un mal latente, ya que la rabia puede transmitirse no sólo a través de perros, sino también de gatos, ratones, conejos, murciélagos, zorros, bovinos y equinos, entre otros animales de sangre caliente. Entre 2003 y 2007 en la provincia de Jujuy se diagnosticaron 202 casos de rabia en animales domésticos. La caracterización antigénica con anticuerpos monoclonales en las cepas de virus aisladas, demostró que en todos los casos se trató de virus calle de ciclo urbano, distribuido en la provincia desde La Quiaca (en la frontera con Bolivia), hasta el su extremo Sur, con un alto predominio en la capital San Salvador de Jujuy. En este año se han diagnosticado 15 casos en perros y 1 en un ovino de La Quiaca, lo que demuestra que aún no ha podido controlarse el foco. En la ciudad de Buenos Aires, entre 1991 y 2007 se diagnosticaron 51 murciélagos con rabia y en este año 7 casos más. Estas cifras representan una prevalencia superior al 3%, lo que determina un riesgo para el hombre y los animales domésticos, en especial los gatos que por sus hábitos predadores pueden entrar en contacto con murciélagos enfermos. Por esta razón la recomendación permanente de vacunar a las mascotas contra la rabia se hace extensiva a los gatos. En abril de este año se produjo el primer caso de rabia después de 27 años, en un gato de la ciudad de Buenos Aires que no estaba vacunado y fue atacado por un murciélago. Un caso similar se produjo en Llavallol, provincia de Buenos Aires, en ambos casos se comprobó que se trataba de una Variante 4 lo que significa que el virus aislado provenía de los murciélagos insectívoros. Este año, luego de 27 años, murió un gato a causa de rabia, que podría haber sido contagiado por un murciélago en localidad porteña de Caballito. Impulsan la vacunación. En el mes de julio se comenzó una campaña de vacunación en la provincia de Jujuy, iniciativa impulsada por el área de Epidemiología, el Departamento de Zoonosis y de Atención Primaria de la Salud del Ministerio de Salud provincial, junto con el Instituto Pasteur. Síntomas La primera evidencia de la enfermedad en los animales suele notarse en el cambio de conducta (un perro manso puede pasar a ser un perro violento y mordedor) así como cambios en el sonido de voz (ladridos, maullidos, etc.). En el caso de los murciélagos, es importante tener en cuenta que cuando vemos uno que vuela de día o se encuentra en el piso, es muy probable que haya contraído la enfermedad y es riesgoso su contacto con el hombre o animales domésticos ya que pueden ser mordidos y contagiados. En caso de que se detecte un animal mordedor, el propietario tiene 48 hs. para presentarlo a realizar la Observación Antirrábica. Si no lo hace, se debe denunciar ante la policía quien lo obligará a hacerlo o derivará el animal al Instituto Antirrábico local. Consejos de CAPROVE Si una persona ha sido mordida por un animal, se debe considerar la posibilidad de que el animal tenga rabia. Así se tomarán los recaudos necesarios para evitar el contagio mortal de esta enfermedad. 1) Realizar un lavado inmediato y enérgico de las heridas con agua y jabón. (Nunca desinfectar con alcohol). 2) Visitar a un médico y/o centro de asistencia antirrábica. 3) Localizar el animal para que sea controlado. Si el animal es localizado, se le debe realizar una observación antirrábica a través de un veterinario. Si el animal no es localizado, se le inicia a la persona mordida la terapia preventiva contra la rabia. 4) Si el dueño se niega a realizar la observación antirrábica, se debe realizar la denuncia policial. La Policía mediante la fuerza pública obligará al dueño a realizarla o secuestrará al animal mordedor para llevarlo a un centro antirrábico.
La observación dura 10 días y requiere 5 consultas del profesional. ¿Por qué? Porque el virus en un animal infectado se libera por saliva unos siete días antes de la presentación de los síntomas de rabia. Si observado por 10 días el animal no presentó síntomas de rabia, se considera que no transmitió la enfermedad. |