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En Avia Terai, en el centro oeste chaqueño, Miguel Rodríguez casi triplica la producción de carne de la zona: intensifica con altas cargas, incorporó el engorde a corral y utiliza los granos del propio campo
AVIA TERAI, Chaco.- Como nunca antes, la ganadería del Norte se está preparando para ser protagonista de un ciclo que vuelve a tener precios que hacen atractiva la actividad. No hay que dar demasiadas vueltas aquí para confirmarlo. El aire fresco que sopla sobre el sector impulsa a muchos productores a invertir y a diseñar estrategias para ganar con el cambio de escenario. Para muchos, más que la escala en hectáreas o cabezas, lo que valen son las herramientas que se aplican para no dejar de sacarle provecho al "veranito" ganadero. A 200 kilómetros de Resistencia, en el centro oeste provincial, Miguel Rodríguez, miembro del CREA Chaco, encaja en un perfil de productores de chico a medianos que están haciendo una revolución en su campo apuntando a la ganadería. Rodríguez, que tiene 350 hectáreas destinadas a la actividad, utiliza las siguientes herramientas: recurre a altas cargas, intensifica con una herramienta estratégica como el encierre a corral y lleva adelante un proceso de integración con la agricultura donde los propios granos producidos en el campo se transforman en carne.
En líneas generales, en esta zona un campo bueno con gatton panic tiene una producción de carne de entre 150 y 170 kilos por hectárea. Con cargas arriba de 4,5 cabezas por ha, en su establecimiento Las Curiosas, donde tiene hacienda Braford, Rodríguez ya tocó los 500 kilos de carne por hectárea durante los 6/7 meses de alta producción estival del gatton. Esto es, pasó a triplicar la media zonal.
Antes, en un modelo productivo con gatton que se usaba todo el año, no había una carga promedio anual mayor a dos cabezas por hectárea. Y, considerando el pasto y algo de corral, la producción de carne rondaba los 280 kilos por hectárea.
Entre otras decisiones, Rodríguez empezó a poner altas cargas de más de 4,5 cabezas por hectárea en el período estival, desde noviembre. Con ese cambio, empezó a observar que la ganancia podía llegar a superar los 500 kilos, sin considerar el corral, pero no quedaba pasto diferido para el invierno.
¿Qué hizo entonces? Rodríguez se puso a hacer engorde a corral de los terneros de 170/180 kilos (tras el destete), encerrándolos en mayo con una ración a base de silo de maíz, sorgo, semilla de algodón y un núcleo proteico. Así, con una ganancia diaria de no más de 700 gramos, esos animales llegan con 300 kilos en noviembre. Cumplida la etapa a corral, los novillos pasan a campo para la terminación en pasturas. Y ese animal que antes estuvo a corral hasta los 300 kilos finalmente se va de las pasturas con 400/420 kilos en mayo.
Como se puede observar, el corral llegó para potenciar el model pastoril. Un dato: la "cola" de la producción suele volver al corral.
En pocas palabras, el esquema del productor es un mix de recría a corral y terminación a pasto entre noviembre y abril/mayo. El modelo de Rodríguez tuvo un cambio significativo por otro costado. "Antiguamente se hacía una invernada de dos inviernos y ahora de uno solo", comentó.
El gatton juega un rol clave en el campo. Con gatton se hacen pastoreos rotativos y se sostienen las altas cargas de prácticamente cinco cabezas por hectárea.
Gatton y granos
En rigor, fue en un ensayo realizado en 30 hectáreas con gatton y leucaena (ver aparte) durante tres años con 140 novillos por año donde se lograron las altas producciones de carne. En esa experiencia, en 2008 incluso se alcanzaron 510 kilos por hectárea. "El gatton nos da una muy buena receptividad", señaló.
Otro eslabón clave está en los granos producidos en el campo. El silo que se usa es producido aquí.
"Nosotros usamos un tercio de nuestro campo todos los años -en total, el establecimiento de 1450 ha tiene 800 para agricultura- en la rotación con gramíneas, especialmente sorgo o maíz. Esto tiene que ver con la complementariedad con la agricultura y la ganadería", precisó.
Por un lado, aquí el grano se produce a un costo razonable, pero si se lo vende a Rosario el flete se lleva más de 100 pesos por tonelada. Por eso, conviene transformarlo en carne.
El cambio de escenario en los precios de la ganadería ayudan. Antes, con un kilo de carne se compraban siete u ocho de maíz. "Hoy con un kilo de carne compro el doble", dijo. A futuro, Rodríguez piensa en un esquema donde todo el grano producido se pueda hacer carne.
Sin duda, otra pata clave del planteo de este productor está en los corrales. Ya tiene diez corrales con una capacidad para 800 animales y está ampliando a 20 corrales el sistema.
"La idea es que, una vez que tengamos todo engranado, poder tener una producción de 1000 novillos por año", dijo. Hoy la producción total ronda los 600. En el campo vienen reduciendo el plantel de vacas de madre para ir sustituyendo con novillos.
Márgenes atractivos
A Rodríguez no le gusta hablar de ganadería versus agricultura, ya que su planteo es de complementariedad entre una actividad y la otra. Pero admite que antes la ganadería no llegaba ni a acercarse a los márgenes de la agricultura.
La soja le ha reportado en campo propio un rinde promedio de 2800 kilos por ha en los últimos diez años. Si se considera que el costo de la soja en su planteo es de 1000 kilos, quedan 1800 kilos que, traducidos a plata, representan un margen bruto de 1500 pesos por hectárea. Contra esto, la ganadería, con una producción de carne de 280 kilos por hectárea antes ofrecía menos del 40/50 por ciento de lo que dejaba la soja. "Hoy los márgenes son bastante equiparables", indicó.
Para Germán Opacak, asesor del CREA Chaco, el modelo de recría a corral más terminación a pasto entre noviembre y mayo -como el de Rodríguez- presenta un mayor margen bruto versus otros modelos ganaderos "debido a que toda la producción de pasto se transforma en carne durante la estación de crecimiento entre noviembre y mayo. El bache forrajero invernal se cubre con corral de recría en base a silaje de sorgo o maíz". Según Opacak, este modelo hoy puede arrojar un margen bruto de 1464 pesos por hectárea. Permite competir "razonablemente con la agricultura en zonas marginales con rindes promedio de 25 quintales de soja.
Al margen de la tecnología aplicada, un tema no menor es el recurso humano vinculado a la actividad. Esto porque se requiere trabajar con nuevos conceptos para buscar la máxima eficiencia posible. En el caso de este campo, el responsable de la parte ganadera es Angel Ministroni, que se ocupa de ejecutar las decisiones que toma Rodríguez.
Por Fernando Bertello
Enviado especial
Vacas, soja y turismo rural
En el campo incursionaron con una propuesta que atrae visitantes argentinos y extranjeros
AVIA TERAI, Chaco (De un enviado especial).- Además de la ganadería, en su establecimiento Las Curiosas, Miguel Rodríguez está explorando una alternativa. Se trata del turismo rural, una fuente que le suma ingresos a la empresa.
En un paisaje rodeado por 300 hectáreas de monte, en Las Curiosas hay una infraestructura de cabañas, spa -allí hay salas de masajes, sauna y se hacen diferentes terapias-, y un salón de usos múltiples dispuestos para esta actividad.
Además, acá tienen una huerta con productos orgánicos que se ofrecen a los visitantes. Entre otras actividades, en el establecimiento también se pueden realizar cabalgatas.
Entre el público que llega hasta el campo hay argentinos que buscan un lugar tranquilo para descansar, pero también se encuentran muchos extranjeros. El establecimiento se encuentra a mitad de camino entre las Cataratas, de Misiones, y Salta, un recorrido obligado que suelen hacer los extranjeros.
"Hace cuatro años que empezamos con esto y nos gusta mucho", dijo María Inés Quiroz, directora general del proyecto de turismo rural de Las Curiosas y esposa de Rodríguez. Ambos hicieron en la Universidad de Buenos Aires un posgrado en turismo rural que diseñó Ernesto Barrera.
Méritos
Uno de los méritos de este emprendimiento es haber convertido un lugar enclavado en el monte en un atractivo importante. Además de la belleza del lugar, la gastronomía es uno de los puntos sobresalientes de Las Curiosas.
"Se consumen nuestros productos con nuestra huerta orgánica, nuestra carne, pollos, zapallitos", señaló Quiroz. En el establecimiento también se ofrecen terapias en el espacio reservado para el spa.
El turismo rural es una actividad que demanda mucha mano de obra. En Las Curiosas hay una dotación de cocineras, mucamas, jardineras y personal específico que duplica la cantidad de empleados vinculados con la actividad productiva del campo.
Con el objetivo de seguir expandiendo este negocio, en el establecimiento se incorporó, además, un salón de usos múltiples donde se hacen casamientos y diversos eventos en general.
La leucaena, otra opción en el Norte
AVIA TERAI, Chaco (De un enviado especial).- En el campo de Miguel Rodríguez, el gatton es la pastura vedette para la ganadería. No obstante, comenzaron a probar y a trabajar con otras alternativas.
En este sentido, en el establecimiento se empezó a sembrar leucaena hace cuatro años, se trata de una leguminosa muy utilizada en Paraguay en las colonias menonitas. Se destaca por su alto contenido de proteína, superior al 20 por ciento. Además, un punto a su favor es que es una importante aportante de nitrógeno. Otro aspecto para remarcar es que busca agua a mayor profundidad que, por ejemplo, el gatton.
En este campo, en un primer momento se sembró leucaena en 30 hectáreas. El esquema utilizado de siembra consiste en dos líneas a un metro entre ellas y, luego, una distancia de 10 metros. De todos modos, según Rodríguez, por el momento "no llegó a cumplir las expectativas" previas que se tenían sobre ella.
"No llegó a cumplir las expectativas que teníamos porque estos años de falta de lluvia no permitieron el desarrollo inicial y, además, tuvimos una inusual cantidad de heladas", contó. Lo normal aquí son de 12 a 14 heladas por invierno, pero en 2008 fueron 60 heladas. Además, en 2009 hubo un día con diez grados bajo cero. Hay mucha amplitud térmica. Rodríguez cree que el factor climático afectó el desarrollo de este arbusto. Según el productor, en Paraguay las heladas representan un riesgo menor. "Uno ve que allí la leucaena está verde, con los animales comiendo, pero acá no, porque hay más heladas", expresó por la situación en esta zona del Chaco.
Se sabe que hay experiencias en Formosa con resultados muy interesantes, pero con otras condiciones de temperaturas en invierno, más favorables. No obstante, Rodríguez parece tener igual una esperanza por la leucaena. "La tenemos en observación, porque hay condiciones, a pesar de que las temperaturas invernales son más bajas", explicó.
Resultados
En Paraguay se han observado experiencias con leucaena donde se superan los 500 kilos de carne por hectárea. En tanto, en Las Curiosas no han registrado diferencias "apreciables" en materia de impacto en la producción entre el gatton y la leucaena. "Lo bueno de la leucaena es su alto contenido de proteína", afirmó el productor.
Como novedad, en el establecimiento de Rodríguez se va a comenzar a trabajar con la fertilización de gatton panic.
Fuente: LA NACION, suplemento campo, sábado 26 de junio.
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